martes, 24 de marzo de 2009

Anecdotas de Bolivar

* En el año 1827 llega Bolívar a Venezuela, sus parientes salen a recibirlo, todos lo quieren abrazar y un hombre joven se queda rezagado. El Libertador lo reconoce es Bartolomé, hijo de su tío Feliciano Palacios, realista furibundo y contrario a la libertad de Venezuela de la Madre Patria. Sorprendido le pregunta: ¿Y mi tío Feliciano porque no vino? Turbado el joven no sabe que excusa dar. Dos horas después al encontrarse con el tío disidente este le dijo las siguientes palabras:

“Sobrino el tiempo dirá quien de los dos tiene la razón”

* Al llegar Bolívar a Los Llanos donde se encontraba Páez sabía que para atraer la adhesión de los llaneros debían demostrarle que seria su jefe. Que podría igual que ellos galopar hasta cansar el caballo, cruzar un río a nado, luchar contra el caimán o el tigre. Tenía que ser tan macho o mas macho que ellos, para eso tuvo que someterse a agobiantes tareas, no permitía que nadie le ganara ni en agilidad ni en inteligencia.


* Simón Bolívar fue un muchacho indisciplinado y salvaje, por esta razón antes de la muerte de su madre queda a cargo del Licenciado José Sáenz, consejero familiar y manejador de las propiedades de los Bolívar. Dos anécdotas nos dibujan las relaciones entre el niño rebelde y el rígido caballero. Un día el licenciado Sáenz lo llamo barrilito de pólvora y Simón le respondió:

“Tenga cuidado, no se me acerque puedo estallar.”

Otro día mientras cabalgaban juntos, Sáenz en un caballo y Bolívar en burro, el Licenciado le dice:

“Me temo que usted nunca será un buen jinete.”

A lo que el niño le respondió:

“Como voy a ser un buen jinete, montando un burro demasiado débil para cargar leña.”

* En 1808 Bolívar y Antonio Nicolás Briceño tienen un pleito por linderos de sus haciendas, Briceño no quiere que el héroe caraqueño abra un callejón entre las fincas Santa Gertrudis y La Fundación y el otro insiste en realizarla.

Un día los dos futuros revolucionarios se enfrentan en una pelea a puños. Briceño saca una pistola y el caraqueño rápidamente se le echa encima impidiéndole hacer uso del arma.

Los esclavos que los acompañan se acometen defendiendo a cada uno de sus señores. Un Proceso judicial largo sigue al duelo personal.

* El Príncipe de Asturias Fernando, invito a Bolívar un día a jugar raqueta y este le pego con la pelota en la cabeza tumbándole el gorro el futuro monarca se molesto calmándolo su madre La reina Maria Luisa de Parma. Pasarían los años y el joven caraqueño le arrancaría una de las joyas más preciosa de su corona.

* En una de las reuniones que tuvieron los primeros promotores de la Independencia de Venezuela a las cuales concurrieron Vicente Salías, los Montillas, José Félix Ribas, Vicente Pelaron, Andrés Bello, Simón y Juan Vicente Bolívar este ultimo propone a su hermano para ser el jefe de la revolución. Todos los concurrentes no aceptaron ya que les parecía Simón Bolívar sin experiencia ni capacidad para tan alta misión.


* Un día acercándose Sucre a caballo a un grupo en que se encuentra El Libertador Simón Bolívar, su Edecán Florencio O´Leary le pregunta:

¿Quién es ese mal jinete que se no acerca?

Es, responde Bolívar, uno de los mejores oficiales del Ejército. Reúne los conocimientos profesionales de Soublette, el bondadoso carácter de Briceño, el talento de Santander y la actividad de Salom. Por extraño que parezca, no se le conoce ni se sospecha sus actitudes. Estoy resulto a sacarle a la luz, persuadido de que algún día me rivalizara.


* Bolívar al ser presentado al Papa Pío VII no quiso besar la Cruz sobre la sandalia papal.

Su Santidad salvo al joven al ofrecer su anillo. El sudamericano se limito a comentar:

“El Papa debe apreciar muy poco el Símbolo de la Cristiandad, si lo lleva en los zapatos, en tanto los más orgullosos príncipes cristianos lo llevan en sus coronas.

* En la Campaña de Apure fue notoria los padecimientos, el hambre y la desnudez de ambos ejércitos producto de la falta de recursos existentes en Los Llanos. El Libertador usaba una gorra que los ingleses de La legión Británica miraban como de mala suerte. Un día en que la gorra cayó al agua en el río Arauca los legionarios lanzaron hurras porque a esa prenda la culpaban de sus infortunios.

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